Carta a mi peluquero
escrita por Claude Juillard
El mundo cambia y mis deseos han cambiado también. Soy múltiple y cambio como todo lo que vive alrededor de mí. ¡Me entiende !
Soy diferente y ya no acepto que me atiendan como una mercancía, como piezas fabricadas en une cadena de montaje, como una cosa que se esconde enseguida con un peinador extremamente limpio.
¡Pues, es cierto, no volveré a ese peluquero ! ¿Pensaba hacerme creer que quería hablar conmigo mientras solo hablaba con el mismo ? Pues no. Necesito un dialogo verdadero y no un monologo unidireccional.
¿Cómo puede entenderme si nunca ha mirado como ando ? ¿Si no ha mirado como me visto ? ¿Si no ha intentado descubrir lo que inconscientemente deseo y lo que no deseo ?
Mi “parecer” es el reflejo de mi personalidad así que no puede imponerme una moda cualquiera. Tiene que adaptar un saber hacer à mi imaginario.
No quiero un peluquero quien me imponga una norma, la de su punto de vista. Quiero un profesional que haya entendido los rasgos de mi cara, que haya intentado entender mi personalidad, que sabrá si quiero más bien elegir armonía o más bien acentuar la diferencia.
Que no me digan más : “¡Ya verá usted, le quedará muy bien !” Yo quiero que me pregunten : “¿Como quiere que le vean los otros ?”
Quiero que me ayuden a imaginarme.
Usted tiene que atenderme de otra manera, olvidar un momento mis pelos para ver mi cara y toda mi persona. Usted tiene que saber descifrar mis gestos inconscientes, que son el reflejo de lo que estoy dispuesta a aceptar o no.
Peinándome así, usted podrá verdaderamente ofrecerme otra cosa, que sea para mí, que me sirva en mi trabajo o en mis viajes.
A lo mejor, actuando así usted yo no perderá a aquella clienta que tiene tantas ganas de ser una de sus clientas fieles.